EL VALOR DE LOS RECUERDOS

Ahora que llevamos más de 40 días viviendo de recuerdos y se nos están yendo tantas personas cercanas entendemos el verdadero valor de la fotografía. Nos damos cuenta de que todas las fotos que nos hicimos con los nuestros no fueron suficientes o que nunca capturamos los gestos que le hacían tan especial y que ahora se han marchado para siempre con él.

Entendemos encerrados en casa que la mayoría de las noticias sin una fotografía que las acompañe son simples palabras vacías y serían imposibles de entender. Es la fotografía la que nos muestra la magnitud de todas las cosas, muchas necesarias, y otras simplemente sacadas por placer visual. Es la fotografía el vínculo más puro y sincero a la hora de transmitir, porque solo una buena toma puede hacer saltar las lágrimas.

Pero además para mí la fotografía es mucho más que eso. Es uno de mis mejores medios de expresión y con el que más cómoda me siento. Es el reflejo de los libros que he leído, la música que he escuchado y el reflejo de cómo todas las personas de mi alrededor influyen en mí. Mi fotografía es, al fin y al cabo, un reflejo de cómo soy yo.

Somos muchos los que durante esta cuarentena confinados en casa hemos mirado nuestros álbumes de fotos de hace años o nuestras imágenes del último viaje que hicimos. Todos estamos viviendo de recuerdos por falta de poder crear unos nuevos con los nuestros. Recuerdos congelados para siempre en forma de fotografía.

Por eso me gustaría que fuerais capaces de valorar el esfuerzo que cada disparo tiene detrás, las horas de aprendizaje, práctica, ensayo y error. Pero, por desgracia, todavía hay quien es capaz de robarte una foto para imprimírsela sin permiso en su salón o atreverse a decir que solo es darle a un botón. Son esos detalles repetidos muchas veces los que te hacen plantearte tirar la toalla en este trabajo y decir que hasta aquí.

Este ha sido mi caso y el de otros fotoperiodistas que han seguido haciendo su trabajo durante estas semanas. Yo, por mi parte, guardo para mí esas imágenes que todos queréis ver. Imágenes de una ciudad fantasma, de calles durante la cuarentena, de negocios que se han reinventado, de todo lo que ha seguido pasando en la calle mientras vosotros estabais en casa. Son imágenes históricas que, tras mucho pensarlo, por el momento, he decidido no publicar porque estamos en un mundo donde tenemos todo a un clic y es muy difícil encontrar a alguien que de verdad se pare a valorar tu trabajo, pero es que del “qué bonita” no comemos. Por eso siempre digo que la fotografía me ha permitido ver el lado más bonito y humano de los que me rodean, pero también el peor.

He visto cómo la envidia que crece a mi alrededor es proporcional al éxito. Envidia reflejada en personas que se acercan por interés, envidia medida en la rabia que muchos sienten cuando te ven trabajar en lo que te gusta, envidia entre compañeros que nunca debería existir, envidia de aquellos que considerabas tu gente y ahora observan desde el otro lado tu trabajo, en silencio y sin pronunciarse nunca.

Por eso también espero que la próxima vez que nos veamos no pidas fotos gratis, no invites a tu amigo fotógrafo al evento con el clásico “pero trae la cámara” y no quieras fotos a cambio de publicidad. Espero que te des cuenta que somos los fotógrafos los encargados de agregarle la calidad a la imagen de tu trabajo, proyecto o evento, de guardar momentos que algún día serán los recuerdos más especiales que tendrás y de capturar la emoción del detalle que para muchos pasa desapercibida. Y si todavía no lo quieres ver, entonces ¿por qué no te imprimes para decorar tu casa la foto que tú has tomado con el móvil?

Somos profesionales y tenemos unos equipos y una formación que pagar. Hagamos que entre todos vuelva a girar la rueda cuando esto pase.

Un comentario en “EL VALOR DE LOS RECUERDOS

  1. Una foto Rocio, puede como dices simplemente decorar una pared, pero, desde que no se usan los negativos, aquellos que somos obsequiados o tenemos el placer de lucir una fotografía en nuestra pared y que de buena gana hemos pagado, tenemos también la suerte de tener en nuestros ojos ese negativo, ese que pone el nombre del artista que disparó, ese que mirando fijamente nos da todos los metadatos imaginarios del artista y ya no podemos olvidar nunca que quien estaba detrás de la cámara, estaba capturando un trocito de vida, un retal del mundo que vivimos, y no, no fue sencillo seguro encuadrar cada suspiro, cada matiz, cada susurro, cada caricia de luz que al mirar la imagen sentimos, y por eso los que os valoramos la colgamos de nuestra pared. Gracias por seguir capturando momentos, gracias por seguir deleitándonos con vuestra visión de la vida, aunque a veces, algunos ojos, sean insensibles e inertes y solo vean una curiosa imagen, los demás, disfrutamos de otras sensaciones. Buen trabajo siempre Rocio, te deseo las mejores capturas!!!!

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