SOMOS DE QUIEN NOS CUIDA

He crecido acompañada de muchas personas, unas buenas y otras no tanto, cada una con unas intenciones, pero sobre todo he crecido rodeada de amor: el que me dieron mis padres incluso antes de conocerme y el que guarda mi hermana, que cada día se hace más grande. Pero si me mandan destacar algo es el amor puro de mis abuelos por mí, y el mío por ellos: mis abuelos maternos.

Y es que cada vez que escucho Segovia podría acordarme de muchas de las cosas bonitas que me han pasado en esta ciudad, pero solo me vienen ellos a la cabeza y por eso me ha sido inevitable escribir y publicar esto. Sigo con lágrimas en los ojos desde que tomé esta foto a los pies del Acueducto y es que cada vez que veo la mirada que sostienen los dos, soy capaz de transportarme a muchos lugares y muchos momentos, y todos con algo en común: están llenos de amor. Amor por los míos, por los que están y me sostienen, y el amor más grande por los que se fueron y nos dejaron el aprendizaje de tantos años. Así era el amor que transmitían ellos sentados en el banco, ajenos a la situación que estaban viviendo, pero a la vez tan metidos, inevitablemente, en ella.

Así fue como esta ciudad, una vez más, me dio todo lo que necesitaba y me di cuenta que era lo más simple: esos ojos capturados para siempre en esta imagen. Unos ojos, sin duda, sabios, que observaban despacio cómo se desarrollaba la tarde a su alrededor. Niños de diferentes edades jugaban con la pelota, montaban en bici o comían helado. Las parejas paseaban al perro y las familias estaban sentadas en las terrazas. Pero nada era tan importante porque allí estaban ellos, sintiendo admiración uno por el otro y el amor del primer día.

Y, sin esperarlo, el primer lunes de junio me regaló uno de los momentos más bonitos que como fotógrafa he vivido en esta pandemia. El sombrero desempolvado con el primer rayo de sol, cada arruga en su piel que reflejaba aprendizaje, la manera de coger el bastón para echar a andar, y la manera de mimarse el uno al otro hicieron que yo me trasladase al abrazo de mis abuelos. El abrazo cálido y sincero de los que te quieren y te protegen de verdad.

Pero como siempre pasa, esto también acabó. Y se marcharon. Lo hicieron de la manera más bonita que yo podía imaginar: ayudándose el uno al otro a levantar y paseando del brazo hacia su próximo banco o destino. Pero juntos, por suerte.

En ese último momento que yo les vi fue el brillo de sus ojos lo que les delató la sonrisa que la mascarilla ocultaba y cuando me di cuenta de lo afortunadas que son las personas de su alrededor por conocerles, así como de la suerte que he tenido yo de crecer rodeada de todo el amor que cabe en dos abuelos. Porque, aunque desde hace unos años nos falte la mitad se fue dejándonos con la lección aprendida y por eso hoy llevamos su amor por bandera y el brillo para siempre en el corazón. Porque las personas buenas brillan en presencia y ausencia, porque yo puedo presumir de familia y de ciudad, que es la que me ha dado a mis dos abuelos en forma de tesoro y a los que todo el mundo recordará por su cercanía, simpatía y carisma. Porque así es como hoy, en forma de homenaje escrito, me dirijo y me acuerdo de mis abuelos y al título que más orgullosa puede llevar y hacer sentir a una persona, no por lazos de sangre, sino por méritos propios. Méritos de quien te cogió en brazos por primera vez y se emocionó, quien celebra cada paso tuyo desde el primer día que montaste sola en bici hasta el día que ganaste un premio por tu trabajo. Y esos méritos son de quien te acompaña y te quiere de verdad, que nada tiene que ver con la genética.

Un comentario en “SOMOS DE QUIEN NOS CUIDA

  1. Nuevamente, muestra de la sutil delicadeza con la que giras el objetivo de tu cámara, en combinación con el pulso y la certeza al accionar el disparador, es la que muestras frente al teclado, al cual, secuestras cada letra para unirlas en una imagen, una imagen que solo se ve con los ojos cerrados, transportándote está a tiempos vividos, esos que te hacen esbozar una sincera sonrisa y que dura el tiempo que precises oportuno en abrirlos.

    Los que alguna vez pensamos que llegarías lejos, hoy, no nos cabe la menor duda, sigue disfrutando de lo que para nosotros es un trabajo, que es emular a alguien tan sincero y maravilloso, nuevamente, ENHORABUENA!!

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