LA NOCHE DE LA MAGIA

Hay primeras veces que no se olvidan, pero tampoco las segundas, terceras… ni las cuartas. Porque hace ya cuatro años que mi trabajo me permitió vivir esta experiencia desde dentro. Pero, como siempre, por más que lo imagine, la realidad de lo que se vive este día es de otro planeta.

Ver cientos de trajes colocados cuidadosamente con todos sus accesorios, cada puntada de hilo brillante en esas telas de colores y las plumas tan perfectas realmente impacta. Y más cuando sabes que tú también formas parte de eso.

Ayer recorrí cada sala sin rumbo, subía y bajaba escaleras, porque no podía creer lo que veía, ni lo que sentía. Semejante equipazo, que no ha dejado de trabajar para que todo estuviese cuidado al milímetro.

Me emocioné abrazando a los Reyes y viendo el brillo de sus ojos. He pasado horas con ellos en los entresijos del Alcázar y si me dicen que estaba en un sueño, no me lo hubiese creído porque lo que yo estaba viviendo era mucho más grande.  

Recorrer los pasillos del castillo con ellos ha sido especial.

Me guardo en mi retina sus capas bailando al ritmo de cada paso hasta llegar al Salón del Trono. Pero también la emoción al verlos entrar, la emoción de pequeños y grandes. Porque si algo compartimos este día es la ilusión.

No negaré que he llorado viendo cómo recibían a cada niño entre unas paredes llenas de historia que se vistieron de magia para la ocasión, ya sabéis de lo que hablo los que conocéis los salones de nuestro Álcazar.

He visto cómo después de tantas horas, por fin, el balcón se ha abierto. Fuegos artificiales, gritos, lágrimas y el saludo más esperado. Y es ahí donde todo ha vuelto a empezar.

Sus ojos me hablaban cada vez que cruzábamos miradas durante el recorrido y a mi el corazón me daba un pellizquito.

He pisado caramelos y he bailado al ritmo de un tambor, pero también de la trompeta. He vuelto a reencontrarme con los de siempre, mis compañeros, pero también con vosotros. Me guardo los abrazos sinceros que nos hemos dado y las veces que me habéis saludado al verme. No sabes para mí lo que significa verte al otro lado, apoyándome.

He disfrutado de este recorrido de una manera diferente, siendo consciente de que estoy en la dirección adecuada y rodeada de la gente correcta, aunque me ha costado años de trabajo y atrevimiento llegar hasta aquí.

Porque nos hemos portado bien, las veces que hemos podido y hemos querido. Pero yo en mi carta solo pido que cada año pueda seguir viviendo la noche de la magia con ellos y con todo el equipazo que hay detrás.

He vivido tanto, tantísimo, y he sentido de una manera tan única que no he disparado la cámara todo lo que debía. Así que, aunque no es lo habitual, te dejo una foto hecha con el móvil. Mía, con ellos. Feliz, felicísima.

Y si me preguntas te diré la verdad: yo estaba más nerviosa que ellos.

2 comentarios en “LA NOCHE DE LA MAGIA

  1. ¡me encanta! me haces llorar de emoción y, en esta ocasión, de ilusión también con cada una de tus palabras. ¡estaré a tu lado cumpliendo sueños!

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    1. Gracias por estar al otro lado 🙂

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